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Oreja a la entrega de "Morante", que regresa por sus fueros |
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martes, 04 de marzo de 2008 |
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Madrid, 29 feb .- El diestro "Morante de la Puebla" firmó lo más destacado del festejo de hoy en la plaza madrileña de Vistalegre, con una vibrante y sentida faena al sobrero de regalo, al que cortó la única oreja de la tarde, mientras que el mexicano "El Pana", simplemente no convenció.
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Núñez del Cuvillo -tercero como sobrero, y un séptimo más de regalo-, correctos de presentación, flojos y de juego variado. Los mejores, el tercero, y sobre todo el extraordinario quinto, éste muy ovacionado en el arrastre.
Rodolfo Rodríguez "El Pana": pinchazo hondo (silencio); media caída (silencio), y cinco pinchazos y bajonazo (bronca).
José Antonio "Morante de la Puebla": pinchazo, estocada trasera y tendida, y un descabello (ovación tras un aviso); bajonazo y descabello (silencio); y dos pinchazos y media (ovación tras aviso). En el sobrero de regalo, estocada caída (oreja con fuerte petición de la segunda y abucheo al "palco" por denegarla).
El festejo comenzó con media hora de retraso por problemas de tráfico en las inmediaciones del recinto.
La plaza tuvo tres cuartos largos de entrada en una atmósfera muy cargada por el humo de los fumadores, pues se hizo caso omiso a los letreros que prohíben fumar, y sin que dicha medida se recordara por megafonía. El mismo "Pana" desfiló en el paseíllo con un puro encendido.
GENIO Y FIGURA
Espectacular y variopinto resultó el festejo de hoy en Vistalegre. Reaparecía "Morante de la Puebla", y eso, se notó desde el principio de la tarde. Se dice que "corrida de expectación, corrida de decepción", y éste hubiese sido un argumento perfecto si no fuese por la faena al sobrero de regalo, con el que "Morante" bordó el toreo.
Lo único, la incomprensible dureza presidencial a la hora de conceder el segundo trofeo en este toro, con una plaza entregada, abarrotada de pañuelos blancos y ansiosa por ver a su torero a hombros.
Sería comprensible esta decisión en una plaza con más entidad, más exigente. Pero si se tiene en cuenta el ambiente festivo que se respiró toda la tarde, y, sobre todo, la genial faena de "Morante", la segunda oreja era de recibo.
Pero antes, en su primero, "Morante" dejó apuntes de lo que ocurriría después. Lanceó a su oponente con mecidas verónicas en el saludo, compuesta la figura y cargando la suerte. Con la muleta, sobresalió en unos ayudados por alto en el inicio y en dos series al natural, con temple y profundidad, de especial sabor.
El cuarto, toro incierto, extremadamente flojo y de medias embestidas, sólo permitió a Morante instrumentar una tanda ligada de derechazos en los primeros compases. Pero lo más importante fue que en ningún momento se le vio con intenciones de abreviar, como en ocasiones suele hacer con este tipo de toros y, a base de detalles -trincherazos, pases del desdén y molinetes-, se justificó.
Con el sexto volvió a esforzarse. Toro complicado, que reponía en cada muletazo. En éste se vio a un Morante valiente y mentalizado, que tuvo que "tragar" lo suyo para poder robar algún natural suelto de bello trazo.
Pero la buena llegó en el sobrero de regalo. Variado de capa, destacó en las verónicas de recibo y en un quite por delantales. Banderilleó también, aunque con más solvencia que brillantez, y posteriormente con la muleta, simplemente bordó el toreo. Totalmente roto con su oponente, ligó tandas de sentidos derechazos, largos y templados, de extraordinaria pureza y mayor plasticidad. Lo único, la estocada, un punto caída, sin embargo, no fue excusa para negar un segundo trofeo que, por significado de la tarde, era de ley.
Mientras, "El Pana", que se presentaba en España, no convenció. Su toreo, tan original como estrafalario, no caló entre el público español. Sus tres faenas estuvieron marcadas por un mismo patrón: un concepto muy personal, nada ortodoxo, con gran número de suertes inventadas por él mismo, que, simplemente, no gustaron. Y eso que tuvo el mejor lote, sobre todo el extraordinario quinto, toro de bandera, que en otras manos hubiera sido otro cantar.
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