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Abel Valls, torero importante a la vista |
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martes, 04 de marzo de 2008 |
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Castellón, 26 feb .- Un triunfo de cuatro orejas y un rabo que logró Abel Valls, hoy en Castellón, hacen presagiar un esplendoroso futuro a su carrera, precisamente en una novillada de Fuente Ymbro que por su bravura y clase fue también muy exigente.
FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de "Fuente Ymbro", el cuarto como sobrero al ser devuelto el primero y correrse turno, bien presentados, bravos y con clase, de muy buen juego. Destacaron sobremanera el cuarto y el quinto, éste premiado con la vuelta al ruedo, de nombre "Pelícano", negro de capa, de 452 kilos, herrado con el número 33 y nacido en diciembre de 2004. El único pero, al tercero que terminó viniéndose un poco abajo.
Dámaso González: estocada desprendida y dos descabellos (palmas tras aviso); y pinchazo, estocada y descabello (silencio tras aviso).
Abel Valls: estocada corta (dos orejas); y estocada desprendida (dos orejas y rabo).
Diego Lleonart: pinchazo a toro arrancado y estocada (palmas); y dos pinchazos y estocada (silencio tras aviso).
La plaza tuvo casi tres cuartos de entrada en tarde de nubes altas y frío soportable.
TRIUNFO DE LA TIERRA
Castellón ya puede presumir de torero. Todavía en ciernes, con mucho camino que recorrer y algunos defectos que pulir, sin embargo, Abel Valls ha enfilado con mucha seguridad el camino al estrellato.
Torero para apostar, aunque todavía habrá quien le quiera negar el mérito de las cuatro orejas y el rabo de hoy en su tierra. Que si de las dos primeras sobraba alguna, que si de los máximos trofeos en el quinto estaba de más el rabo. Sería mezquino entrar a valorar la generosidad presidencial basada en el ambiente de frenesí creado por la pasión y entrega del toreo de Valls. Tiempo habrá para pasar facturas más adelante.
Ahora hay que cuidar y ponderar las excelentes condiciones que apunta el muchacho, que por su espigada figura, es probable que con el toro luzca todavía mejor. Tiene muy buen concepto del toreo, anda sobrado de valor y lo hace todo con mucho sentimiento.
A todo esto tampoco hay que pasar por alto la excelente novillada de "Fuente Ymbro", de alguna manera piedra angular de la triunfal actuación de Valls. Y precisamente la calidad de los novillos sirve también de patrón para medir el demérito de los otros dos alternantes. Así es el toreo.
Abel Valls toreó muy quieto y encajado a su primero, novillo paradote y distraído de salida, pero cuyo celo fue creciendo conforme transcurría la lidia. El trasteo, muy conseguido sobre todo en la segunda parte, tuvo estética y ligazón.
Pero lo bueno vino en el siguiente, novillo de escándalo, como se suele decir, al que entendió muy bien y con el que se entregó de principio a fin, desde la larga cambiada frente a chiqueros hasta la estocada final.
Hubo mecidos lances a la verónica y ceñido quite por gaoneras. Brindis al ganadero, haciendo honor al mismo con una faena muy bien planteada en lo que a técnica se refiere, y resuelta con mucha suficiencia desde el punto de vista artístico.
Distancia y ajuste, y temple, ligazón y hondura, pusieron las bases de una indescriptible emoción, con el añadido de la calidad. Porque, hay que advertir, el toreo de Valls tiene también la singularidad de la exquisitez. Lo fundamental, entiéndase derechazos y naturales, le salió bordado. Los remates de pecho, larguísimos, de antología. No faltó tampoco un "arrimón", muy a modo, como fin de fiesta.
Al novillo se le premió con la vuelta al ruedo. En otras manos a lo mejor no luce tanto. ¿Habrá quien ponga pegas todavía? Allá cada cual.
Dámaso González echó la tarde en dos faenas tan largas como insulsas. Su toreo, despegado y mecánico, dice poco.
Lleonart, también de la tierra, puso mucho empeño, pero sin terminar de acoplarse.
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Modificado el ( martes, 04 de marzo de 2008 )
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